sábado, 19 de agosto de 2017

El reto urgente para el Medio Oriente es la búsqueda de la Paz

Otra generación en la humanidad que pasa, sin encontrar la solución y las capacidades para poder mediar el camino hacia una paz firme y duradera. Por Antonio Moran del Cid Hoy es el Soldado israelí Guilad Shalit, el portador y símbolo de esta desgracia de terror, abusos e incursiones de dos naciones Israel y Palestina, que representan prácticamente a los dos mundos que tampoco han podido hermanarse por anteponerse barreras y fronteras de todo tipo. Las acciones forzadas de las órdenes dadas al Ejército de Israel, vuelven a ser un capitulo repetitivo de acciones, donde los damnificados son los pueblos mismos y no falsos heroísmos que no conducen absolutamente a nada, mas que a traer más desgracias y destrucción, además del mal ejemplo de estos pueblos, al no tener la capacidad suficiente para una negociación en época de conflictos. Lo peor de todo es que el resto de los países erróneamente no participan, respetando según ellos las soberanías de donde no existe realmente el respeto y el valor de los derechos humanos. La estupidez nefasta de querer aplacar los abusos y el terror, con acciones belicas, no conducirá a ninguna otra cosa que a la aberración misma de un poder abominable, que se hace más oscuro por no tener la capacidad, ni la visión de aplacar este terrible mal, que es peor que la peor enfermedad. Cualquier acción abusiva, en cualquier país del mundo, ya no está para aplaudírsela a nadie, pero si para hacérsela saber a todos, que este mundo ya está harto de esta mediocridad de guerras y guerrillas, entonces ¿Quién es el que verdaderamente siembre y hace crecer aún más el terrorismo? Hoy un secuestro y una incursión, ayer una bomba y varios muertos, anteayer una protesta necia y muda, ante autoridades sordas. Así podríamos realizar una interminable lista de atrocidades, que el mundo mismo ha visto y ha compartido esta vergüenza de la humanidad, donde el holocausto se ha ido quedando en el pasado y su verdadero sentido, ya no cala en el corazón y las mentes de quienes promueven está barbarie, como queriendo repetir todos los días esta herida de una aberrante locura como la que sucedió en la desgraciada II Guerra Mundial. Esto verdaderamente, no es cuestión diplomática, sino de un urgente valor humano, donde se respete la vida y la salud de cualquier población, pues de venganza en venganza, estos pueblos han ido perfeccionando un resentimiento y una entontecida actitud de no querer frenar este tipo de abuso, en ningún momento. Las acciones que reflejen más derramamiento de sangre, no debería de ser apoyada por ningún tipo de comunidad humana, más bien reprochar este tipo de actividades y establecer de inmediato el orden por el bien común. Es preocupante el interés de baja intensidad que mantiene la Organización de las Naciones Unidas, donde todo se convierte en un manantial de palabras que no llegan a ningún lado, como si no tuviera el poder de convocatoria, ni la credibilidad para terminar con este tipo de vergüenzas, aceptando de parte de cualquier ofensor, que actúa en defensa propia, tomando cualquier pretexto para violentar la libertad y soberanía de los pueblos. Señores, ésta terrible palabra de guerra, donde la tecnología las ha hecho más precisas, no para castigar solo a los guerreantes, sino a sus poblaciones enmudecidas por ser parte súbita de un objetivo militar. Mundo, mundo de la estupidez se apaña y se aplaude por los observadores y fanáticos de una actividad monstruosa que les sirve para mitigar su ambición de poder, para poder tener el escenario de venta de armas y municiones y luego poner las constructoras para arreglar los destrozos del sangriento armamentismo y sacar de toda estas miasmas, dinero, petróleo, tierras, concesiones y más poder. Los pueblos ponen la carne y las potencias el abuso y la destrucción, pero los pueblos tienen el derecho a exigir con toda su fuerza, la necesidad de mantener la urgente paz, firme y duradera.

No hay comentarios:

Publicar un comentario